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Propiedades del Pu-Erh
Elimina el sobrepeso producido por mala alimentación
Estimula la digestión de comidas ricas en grasa
Disminuye los niveles de grasa en la sangre
Previene y baja el colesterol negativo
Beneficia el metabolismo hepático
Estimula la secreción de las glándulas digestivas
Previene infecciones
Desintoxica y depura
Refuerza el sistema inmunológico
Formatos de Pu-Erh prensado
- Bĭngchá (té de Disco)
- redondo, achatado, conforma adiscada. Los rangos de tamaño van desde los 100g hasta el grande de 5000g o incluso más, los de 357g, 400g, y 500g son los más comunes.
- Túochá (té con forma de cuenco)
- con forma de bowl. Los rangos van desde los 7g hasta 3000g o más, los más habituales son 100g, 250g, 500g.
- Zhuānchá (té de ladrillo)
- té con forma rectangular, entre los 100g, 250g, 500g, e incluso 1000g.
- Fāngchá (té cuadrado)
- generalmente con tamaños de 100g o 200g.
- Jĭnchá (té seta)
- con formas como un túo, la forma se elabora para el consumo en el Tíbet y suele pesar entre 250g o 300g.
- Jīnguā (melón dorado)
- Con forma similar a túochá, pero con una pequeña concavidad.
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Mike Petro, “Pu-erh History and Culture”
El té rojo o Pu-Erh
El té Pu-Erh es conocido también como té rojo en todo el mundo y su nombre viene de la región donde se cultiva: Pu’er de Yunnan, en China. Se trata de un té chino que al contrario que otros tés, que suelen tomarse tras su recolección, el proceso de fermentación de esta variedad de la sinensis puede durar de 2 a 60 años en barricas de roble, lo que hace que las hojas alcancen un color cobrizo.
Suele haber añadas (al igual que el vino) que indican las diferentes calidades que ha habido en las cosechas de cada año.
A menudo el pu-erh se presenta al consumidor en forma de tortas o pequeños ladrillos, se envuelve en cortezas de papel o de pomelo, y se almacena lejos de la humedad excesiva, del calor y de la luz del sol para que madure más tiempo. Tras ser almacenado durante algunos años, el té adquiere características más oscuras, más suaves que provienen de su edad. Esta característica del pu-erh se originó probablemente del proceso natural del envejecimiento que sucedió a lo largo de las rutas antiguas caravanas.
Los ladrillos de té desarrollan un sabor limpio y único. El paladar es sedoso y dependiendo de donde se haya almacenado el té el sabor puede tener incluso matices metálicos.
Cómo preparar un excelente té frío
Lo ideal para que acertemos en las cantidades y no complicarnos es hacerlo mediante una infusión concentrada. Utilizaremos la cantidad de agua equivalente a un vaso y en ella infusionaremos la cantidad de té que pondríamos en la tetera para un litro de agua.
Una vez preparado el té como corresponda a su variedad, con la temperatura del agua correcta y su tiempo de infusión correcto, retiramos las hojas del té y colamos el té resultante para que los taninos (como una especie de polvillo de té que queda depositado en el fondo) no nos amarguen la infusión. Endulzamos si es necesario mejor en caliente (recuerda que debes endulzar como si lo hicieras para un litro de agua, aunque el resultado de momento quepa en un vaso).
Y finalmente, para poder terminar de preparar el té frío, se añade a tres cuartos de litro de agua fria, y se deja enfriar al gusto en la nevera.
Para consumirlo frío es necesario tener en cuenta algunas reglas básicas:
-La primera es que lo debemos consumir, como cualquier preparado de té, en el mismo día que lo preparemos.
-Tampoco debemos enfriarlo añadiendo hielos si no queremos aguarlo. Es mejor dejarlo en la nevera las horas que sea necesario o dejarlo unos minutos en el congelador.
-Y sobretodo, cuando lo pongamos a enfriar, es muy importante mantenerlo tapado, para evitar que cualquiera de los olores que haya en la nevera pase al té.
Té negro caliente con frutas y especias
Para despedirnos del invierno, que se fue hace unos días, recomiendo un par de mezclas de té negro para tomar calentitas.
Una mezcla deliciosa para tomar caliente y sin leche, es: añadir unos pedacitos de manzana y una pizca de canela al té negro para que tras la infusión tengamos una mezcla dulce y entrañable, que nos va a recordar las navidades pasadas.
Otra, ésta con leche, es para hacernos nuestro propio pakistaní: el dueño de un local árabe en Pamplona me dio su receta de té pakistaní, y desde entonces siempre que puedo tengo cardamomo en casa, para añadir al té negro, además de un clavo de olor y una pizca de canela. Todo ello se infusiona en leche, y con un poco de azúcar (o sin él), consigo una mezcla deliciosa y reconfortante. Me recuerda las tardes que pasaba con una amiga tomándolo allí en el local, sobre todo los domingos. El cardamomo lo podéis encontrar en tiendas de nutrición y herbolarios, porque no suelen venderlo en las grandes superficies. Y clavo y canela, cualquiera los puede tener en casa a nada que sea mínimamente amante de las especias.